Es un templo de forma rectangular, lugar de culto y rezos, viene erguido en el año 27 A.C. por Agrippa yerno de Augusto.
A través de los años ha sido restaurado varias veces a causa de los numeros incendios, hasta que Adriano lo reconstruyó entre el 118 y el 128.
En el 608 fue donado al Papa Bonifacio IV que lo consagró como un templo cristiano.
Los revestimientos en bronce no existen más: fueron regalados a Bernini por Urbano VIII para construir el Baldacchino de San Pedro.
Lo caracteriza la cúpula que termina con una apertura de 9 mts. De diámetro, que sirve para dar luz al interno del templo y cada año a las 12:00 del 21 de junio, el visitante que entra a esa hora viene bañado por un rayo de sol que atraviesa el óculo.